“No eres lo suficientemente bonita.” “No eres lo suficientemente inteligente.” “Eres buena en muchas cosas, pero nunca será suficiente.”
Estas frases se convirtieron en mi verdad.
No porque fueran reales, sino porque las heredé, las absorbí de mi entorno y las confirmé con cada experiencia. Crecí creyendo que no importaba cuánto me esforzara, siempre me faltaría algo.
En la escuela pasaba desapercibida, en la universidad me autosaboteaba.
Y en mis relaciones… me aferraba desesperadamente a cualquier persona que me diera un poco de amor.
Pero cuando alguien veía valor en mí, simplemente no lo creía.
Mi autoestima estaba tan destruida que llegué a un punto muy oscuro. Y fue ahí cuando entendí algo que cambió todo:
En el fondo, no quería morir… quería dejar de vivir así.
Meses después, mi vida dio un giro inesperado: me enteré de que estaba embarazada. Y aunque en ese momento no lo entendí, ese fue el comienzo de mi despertar espiritual.
La primera noche con mi hija en brazos sentí un amor tan profundo que supe que tenía que cambiar.
Por ella, pero sobre todo por mí.
Intenté sostener mi vida como estaba, pero pronto entendí que seguía atrapada en los mismos ciclos emocionales de siempre. Esta vez, decidí romperlos antes de perderme más.

Con la esperanza de empezar de nuevo, viajé a Japón.
Creí que cambiar de país cambiaría mi vida. Pero mis miedos, mis creencias limitantes y mis heridas viajaron conmigo.
Me enfoqué tanto en ser responsable y cuidar a mi hija que terminé descuidando mi salud mental y nuestra conexión. La presión, el estrés y la frustración me consumieron… hasta que un día exploté emocionalmente.
Cuando la ira se disipó, solo quedó vergüenza y en ese momento tomé una decisión real: Tenía que cambiar de verdad.
Comencé a trabajar profundamente en mí, en mi gestión emocional, en mis creencias, en mi forma de verme y de vivir la vida.
Entendí que no era víctima del mundo. Había construido mi realidad desde mis heridas… y también podía reconstruirla conscientemente.
En esa búsqueda llegaron a mi vida herramientas que transformaron todo:
¡Todo empezó a tener sentido!
Después de años de trabajo interno, sigo en mi proceso —como cualquier ser humano—, pero con una certeza profunda:
El cambio real sí es posible.
Hoy hago este trabajo por mí, por mi hija… pero también por esa niña de 5 años que creció creyendo que no era suficiente.


Esa niña merece amor, libertad y la certeza de que su existencia es valiosa.
Y cada vez que sano, que crezco y que acompaño a otras personas, también la estoy abrazando a ella.
Hoy acompaño a quienes sienten que, aunque han trabajado en sí mismos, siguen repitiendo patrones, sintiéndose bloqueados o desconectados de su verdadero camino.
No trabajo desde la teoría.
Trabajo desde la experiencia real de haber estado ahí… y haber salido.
Mi propósito es ayudarte a entenderte, sanar y reconectar contigo, usando herramientas profundas como la astrología psicológica y el coaching espiritual.
Si llegaste hasta aquí, quiero decirte algo:
Tu historia no está rota.
Tu vida no está atrasada.
Y no hay nada malo en ti.
A veces solo necesitas entenderte desde otro lugar… y acompañarte de la forma correcta.
Si sientes que es tu momento, estaré aquí para acompañarte.