De vez en cuando, cuando me entra la nostalgia y la filosofía, se me da por escribir. Anteayer, bajo los efectos del eclipse —que por cierto me tiró a la cama, literalmente—, terminé escribiendo algo sobre la lealtad. Espero que resuene con ustedes.
Lealtad
¿Cómo puedo escribir sobre este valor —o sentimiento— si me obligo a hacerlo contra mi voluntad, sin una pizca de ganas ni una mancha de deseo?
¿Qué es la lealtad?
Tal vez no sea más que ese impulso del alma de querer servir a otro en favor de su beneficio. Esa lucha firme por aquello que ha ganado nuestro respeto y admiración. Ese servicio casi incondicional que brindamos a alguien que creemos que está a nuestra altura… o incluso un escalón más alto.
¿Pero a quién le damos realmente nuestra lealtad?
A veces a personas que, por su edad, creen tener más razón que nosotros sobre lo que nos conviene. O a quienes, con mejores argumentos, logran callarnos la boca.
Pero ¿es ese el principio de lo leal?
¿Cómo podemos ser leales a otros si antes no aprendemos a serlo con nosotros mismos?
Si no seguimos nuestros deseos o anhelos simplemente porque alguien, en algún momento, tuvo una experiencia con un mal sabor.
Si la vida se me escapara ahora mismo de las manos, preferiría mil veces haber sido leal a mí misma y a mis deseos. Escribir estas líneas con la poesía que me llena el corazón, acompañada del sonido de un instrumento que parece representar la frialdad de una época sin alma… antes que escribir líneas simples que definan un concepto vacío, mientras la pluma rasga el papel solo porque “eso es lo mejor» ante la razón.
¿Y qué es realmente ese “mejor” del que tanto se habla allá afuera?
Quizá sea como el alcohólico que vive una vida desdichada prohibiéndose una sola gota de ese elixir que podría destruirlo… porque decidió ser leal a su salud.
A veces la lealtad salva.
Pero otras veces… también encadena.
Y tal vez la pregunta más incómoda no sea a quién somos leales… sino a qué parte de nosotros estamos traicionando para sostener esa lealtad.
Si estás en ese momento de tu vida en el que empiezas a cuestionarte esas fidelidades invisibles, quiero decirte que no estás solx. Si deseas, puedes compartirlo por aquí o mandarme un mensaje con tu reflexión. Sería maravilloso leerte.
Por otro lado, preparé un ebook gratuito sobre creencias limitantes que puede ayudarte a ver con más claridad esas voces que no siempre son tuyas.
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Con amor, Ale.



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