Aquí estoy, naciendo, rompiendo aquel lugar que me traía paz y seguridad y dando ese grito de guerra que dice: estoy aquí, estoy vivo.
¿Qué es esto? Empiezo a descubrir algo más que este impulso. Empiezo a sentir, puedo ver, oler, escuchar, saborear, sentir en mi piel las distintas experiencias y sensaciones. Todo es extraño, pero me encanta. Empiezo a sentir mi cuerpo y empiezo a escuchar lo que necesita.
¡Qué delicioso se siente todo esto!
Pero pasa algo curioso: nace en mí el deseo de ir más allá, de experimentar. Sí, está bien, puedo sentir, pero también puedo interpretar. Y quiero saber qué es lo que interpreta el otro. Me encanta ese sabor, pero también quiero descubrir qué piensa la otra persona. Comienzo a desarrollar el pensamiento crítico, me doy cuenta de que soy algo más que un ser sensible, también soy un ser intelectual. Quiero aprender, descubrir y comunicar.
Tras un largo viaje de aprendizaje, comprendo que es momento de construir algo emocional. Ya acumulé mucho en la mente; ahora quiero acumular cosas en el corazón. Quiero establecerme, formar un hogar, una familia, echar raíces y construir ese lugar seguro que me recuerda el vientre materno del que alguna vez salí. Un lugar donde los míos y yo podamos ser verdaderamente nosotros mismos.
¡¡Ay!! ¡¡Qué feliz me siento!!
Tengo una tribu que me respalda, me apoya, me acepta y me reconoce. Me siento seguro de ser quien soy, y eso me permite expresarme, mostrar mis deseos, crear, jugar como un niño y dar vida a aquello que habita en lo más profundo de mí… Pero, de pronto, me doy cuenta de que todo necesita un orden y un propósito. No podemos crear solo por crear. Tenemos que darle significado a nuestra obra, perfeccionarla y poner nuestros dones al servicio de algo más grande. No estamos solos en esta experiencia, nos debemos a un otro, actuar con justicia es la manera de preservar la armonía del lugar que compartimos.
Entonces me fusiono, me comparto, me asocio con alguien para seguir aprendiendo. Creo que esa persona tiene algo que yo todavía no tengo, o quizá algo de mí que aún no he sido capaz de reconocer y entonces sucede: Me entrego por completo y me da miedo.
Le entrego mis sombras, mis heridas, mis secretos. Me desnudo completamente por dentro y siento que pierdo el control de quien creía ser, y eso me aterra. Quiero aferrarme, quiero controlar, quiero volver a la seguridad de antes, pero ya no hay vuelta atrás.
La vida me pide morir sin dejar de respirar. Me pide soltar la piel que ya no me pertenece. Descubro que transformarse no es convertirse en alguien nuevo, sino permitir que muera aquello que ya no puede seguir viviendo en mí. Y sí, duele… duele muchísimo, pero también entiendo que del otro lado de esa muerte me espera una versión más verdadera de mí mismo.
¡Tengo que confiar, no estoy solo en esta experiencia! ¡Hay una fuerza divina que me sostiene! ¡Qué júbilo descubrir que Dios está de mi lado! Eso me llena de optimismo; ya no temo igual que antes. Confío en que todo estará bien.
Tengo muchos sueños. Quiero expandirme, descubrir otros mundos, conocer otras verdades. Quiero hacer muchas cosas.
Y claro que puedo.
Solo tengo que atreverme.
Ya morí una vez. ¿Qué es lo peor que podría pasar ahora? Tengo a Dios de mi lado, todo obra para bien.
Pero espera… Las cosas no pueden quedarse solo en los deseos y la imaginación. Hay que volverlas realidad. Y para lograrlo necesitamos un plan, una estructura, esfuerzo y la fuerza de voluntad para sostener el camino incluso cuando el entusiasmo se vaya.
¡Lo lograremos! Y aunque tenga claro lo que debemos hacer, entiendo que no podemos hacerlo solos. Nos necesitamos. Todos somos hermanos, todos somos parte de ese mismo Dios, todos somos uno. ¡Así que caminemos juntos hacia nuestros objetivos!
Lo hemos logrado! Esta experiencia ha sido la mejor. Y ahora es momento de regresar….
Nacimos, sentimos, aprendimos, construimos un hogar, creamos, amamos, nos entregamos, morimos para renacer, confiamos, soñamos, construimos juntos y aquí estamos, regresando una vez más a la Fuente divina de donde pertenecemos…
Me siento superemocionada por compartirte esto; me nació hace unos 30 minutos en el afán de querer regresar al lenguaje de la astrología. Solo quería fortalecer los significados de cada signo y pues, salió esta «oda». Espero que te haya gustado tanto como a mí y que de esta forma entiendas un poquito más sobre el recorrido del alma por todos los signos del zodíaco. Si tienes noción de astrología, supongo que te habrás dado cuenta de la presencia de cada signo por cómo lo describía y, si no, ya haré otra entrada para explicarlo… ¡Muchísimas gracias por leer! Espero tu comentario y te cuento que hace un tiempito escribí un e-book sobre creencias limitantes, así que si quieres que te llegue a tu bandeja, no olvides suscribirte… También en la sesión de SERVICIOS, en las pestañitas de arriba, está todo lo que tengo que ofrecerte…Te mando un besito y un abrazo de oso bien rico.
Con amor, Ale.



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